La
escultura femenina sedente: Dama entronizada, conocida como “Dama
del Cigarralejo”, se esculpe en varios bloques, que en la misma
materia arenisca local de color blanquecino-amarillento de anteriores
elementos pétreos.
Del
pedestal, muy fragmentado y reintegrado en parte, apenas se conserva
unos centímetros de altura.
Se
conservan restos de la policromía que probablemente la cubrió.
Representa una mujer ataviada con distintas túnicas, con borlas de
remate central, cubierta con un grueso manto con pliegues y borlas
laterales inferiores de remate. A pesar de su fragmentación permite
observar la mano derecha, enjoyada.
Sobre el
pecho se intuyen tres collares, el primero liso con colgante-amuleto,
el segundo torceado con un colgante indeterminado y el tercero
posiblemente con colgante- amuleto en forma de lengüeta.
Los pies
sobresalen calzados, de extremo puntiagudo, por debajo del manto. Se
dispone sobre un trono de tipo cúbico y mazizo. El frente de las pan
delanteras se adorna con motivos rectangulares rehundidos en tres
planos.
Y en los
laterales del trono, sendas molduras a ambos lados. A los pies de la
dama, a la derecha, junto a la pata del trono, se muestra un ave cuya
destacada cabeza gira hacia el exterior y cuya alita desplegada se
dibuja en tres cuartos.
Constituye
una pieza emblemática de la cultura ibérica por distintas razones.
